domingo, 22 de abril de 2012

Otra vez, no.

¡Otra vez!, ¡No!

Leo un texto que ya ha circulado por Twitter sobre evaluación del proyecto OLPC(1*). No dice nada nuevo para quien lleve un tiempo en este campo y sea mínima crítico: si introducimos tecnologías y no cambiamos metodologías obtenemos, con los mismos sistemas de medida y evaluación, idénticos resultados o similares.

Todavía siguen discutiendo algunos sobre si poner ordenadores (o pizarras digitales o un caballo blanco) mejora o no "per se" los resultados académicos (enseñados y evaluados sin cambios). Bueno, otros se entretienen pellizcando cristales. Mientras no molesten mucho (2*).

Los niños del OLPC utilizan ordenadores porque ahora tenemos ese medio de comunicación, los van a utilizar durante toda su vida (muy cambiados, ciertamente), y lo hacen en el aula de modo similar a como hace un siglo no podía entenderse una escuela sin libros.

Con los ordenadores podemos educar para una alfabetización digital entendida como una capacidad de uso crítico y participación activa en la sociedad de la información... o para ser pasivos consumidores de ideas y documentos. Esa es la clave.

Pero es que no me he podido contener cuando he leído esta frase:
“It has been suggested that the introduction of computers increases motivation, but our results suggest otherwise,” write the study’s authors. 
("Se ha sugerido que la introducción de ordenadores incrementa la motivación, pero nuestros resultados sugieren lo contrario" escriben los autores del estudio)

Bueno, aparte la bonita perífrasis ("se ha sugerido...") no entiendo que todavía alguien diga o piense semejantes tonterías. ¡Por favor!

Con un ordenador, un juguete, una bicicleta, pintando el aula de verde o con un caballo blanco (mi metáfora favorita) podemos motivar (incentivar, que diría Sarramona) durante unos días, unos meses, raramente un año.

Si queremos motivar a los alumnos las claves van por otra línea:
- Contenidos relevantes para el estudiante
- Participación y corresponsabilidad (toma de decisiones efectiva)
...
y por supuesto, los ordenadores son hoy absolutamente imprescindibles para el trabajo intelectual, y por tanto en la escuela.

Pensar en dar o recibir clase sin un ordenador (o similar) delante, lo piense o no lo piense un ministro, es arar campos de trigo utilizando yuntas de bueyes. Claro que quizás sea mejor hablar de campos de cebada. Bueno, era un mal chiste.





Referencias
(1*) No he accedido al informe de investigación original pues para lo que me interesa comentar ya sirve la referencia que hace Sarah Kessler en su entrada "2.5 Million Laptops Later, One Laptop Per Child Doesn’t Improve Test Scores [STUDY]" (April 09, 2012)
http://mashable.com/2012/04/09/one-laptop-per-child-study/

(2*) Nos podemos remontar a los estudios de Bosco, Clark y Kulik & Ot. que en la primera mitad de los ochenta publicaron (separadamente) revisiones y estudios basados en metanálisis que ofrecían estos resultados. Una revisión más actualizada en:
Aliaga, Francisco y Bartolomé, Antonio R. (2006). . El impacto de las nuevas tecnologías en Educación. En Tomas Escudero y Ana Correa: Investigación en Innovación Educativa, pgs. 55-88. Madrid: La Muralla.

1 comentario:

  1. Y encima este caballo vale un dineral. Y aun así es lo más fácil, añadir ingredientes al cóctel de la actividad en el aula. Porque lo verdaderamente costos es el cambio metodológico. Pero es el camino; buen post.

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