viernes, 7 de junio de 2013

¿Por qué hacer un MOOC tipo “rancho”?


Claro, uno con los años descubre que utiliza términos que quizás no son tan conocidos. Así que aclaro que “rancho” no hace referencia a algún idílico lugar con vacas y vaqueros, sino al primer significado que le atribuye la Real Academia de la Lengua: “Comida que se hace para muchos en común, y que generalmente se reduce a un solo guisado”. Pues sí, ¿por qué muchos MOOCs son puros “ranchos”?

Comencemos por lo más obvio: los vídeos. ¡Me encantan los vídeos! El año 2000 pusimos en marcha un máster a distancia con vídeos cuando apenas si había (la red no lo permitía mucho). Pero el otro día me asaltó la duda de si la mejor solución para un MOOC es basarse principalmente en vídeos. Te cuento: Buscando en la Web la solución a un problema técnico encontré dos respuestas: una era un vídeo y la otra una página de texto. Y me pregunté: ¿qué prefiero? Escuchar durante 5 minutos la explicación, o leerla en 2 minutos, saltándome fácilmente lo que no me interesa?

La respuesta que escogí fue la segunda, pero supongo que podría haber otras personas que hubieran preferido la primera.

Lo que importa no es la respuesta escogida, sino que había dos respuestas a escoger.

Desde que a finales de los ochenta aparecen los materiales multimedia para la formación, uno de sus principales atractivos ha sido la posibilidad de ofrecer caminos diferentes a diferentes alumnos. Frente al grupo con un profesor que proporciona a todos la misma explicación, ¿qué tal si tenemos en cuenta las diferencias individuales?

Es como un menú con 10 platos a escoger dos. ¿Por qué tantos MOOCs nos devuelven a la época de nuestro servicio militar o de la escuela en la que todos "disfrutábamos" de un mismo único rancho? “Las personas aprenden a velocidad y de modo diferente. Factores que influyen son la habilidad intelectual, el nivel educativo, la personalidad y el estilo de aprendizaje, entre otros” (1*).

Algún MOOC ofrece alternativas diferentes a diferentes usuarios en función del contenido. No estoy refiriéndome a eso. Me refiero a que el estudiante puede acceder a una información escogiendo entre diferentes recursos: vídeos, textos, slidecasts, simulaciones, … y dentro de ellos, con diferentes estilos.

Estoy hablando de esa maravillosa riqueza que hoy por fin nos ofrece la Web y que muchos MOOCs tratan de reducir a la bazofia uniforme del viejo “rancho” que servían en el “cole”.  (2*)




Imagen distribuida bajo CC por Secretaría de Desarrollo Social de Quintana Roo.
http://www.flickr.com/photos/secretariadesarrollosocialqr/8515725285/


(1*) Bartolomé Pina, A.R. (1999). El diseño y la producción de medios para la enseñanza. En J. Cabero Almenara (Ed.) Tecnología Educativa. Madrid: Síntesis, 71-86. (Perdón por la autocita pero es lo más rápido que he encontrado de esta, confío, obviedad)

(2*) En realidad, esta estrategia de diseño y desarrollo de MOOCs basados en rancho único es también una decisión industrial equivocada cuyas consecuencias padecerán en un par de años pero de las que hablaré en otro “post”.



2 comentarios:

  1. Fase 2: entremeses, primero, segundo y postre (menú único también).
    Fase 3: A la carta y/o self-service (platos y cantidades al gusto).
    Fase 4: Se aprende a cocinar y se reúne uno con sus amigos y amigas para compartir platos, recetas y risas.

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