lunes, 23 de septiembre de 2013

Tortura en la escuela


Historia de una tortura. O jugando con tres letras.



¿Qué es un ATL?

Jordi Adell me lo aclaró: un Acrónimo de Tres Letras. Gracioso. Pero todos sabemos lo que es un PLE.

PLE = Personal Learning Environment. Entorno de aprendizaje personal.

¿Y PLN?

Podríamos pensar que:

PLN = Personal Learning Network: Red de aprendizaje personal.

Interesante.

¿Y si lo cambiamos por PLN = Peer Learning Network: Red de aprendizaje con pares.?

Entonces estamos entrando en una de las claves del aprendizaje del siglo XXI. [1*]

Durante muchos años la humanidad no necesitó de la “escuela” para formar a sus miembros. ¿Te lo puedes creer? Quizás esa misma pregunta la formulen, invertida, dentro de unos siglos:
“Durante muchos años existía una cosa llamada escuela, ¿te lo puedes creer?”
Los niños iban a un sitio, muchas veces contra su voluntad, a aprender contenidos que no les servían para nada y por los que no tenían ningún interés. Allí realizaban las actividades que un señor (o señora) llamado “maestro” (o “maestra”) les indicaba. Este señor (o señora) les obligaba a todos a realizar las mismas actividades. Y teóricamente debían servir para que aprendieran lo mismo. ¡Todos!. ¡Todos debían aprender lo mismo y de la misma manera!. 
Ir a ese sitio terrible era obligatorio. Si alguien se oponía podía ir a la cárcel. Claro que algunas personas consiguieron librarse… [2*] 
En realidad mucha gente vivía gracias a ese instrumento de tortura: algunos cobraban por ser los verdugos y torturar a los niños y niñas directamente. Se llamaban maestros (maestras) pero con el tiempo mejoraron su estatus social y se llamaban “profesores” (profesoras). Esto no quiere decir que cambiara su función. 
Había verdugos para niños y jóvenes. Existía una escuela para cada edad. Se llamaba Primaria, Secundaria y Superior. En la “escuela superior” los jóvenes no podía rebelarse pues si lo hacían no les daban un papel que luego les permitiría trabajar. 
Pero había otra gente que vivía de esto: algunos se dedicaban a preparar textos e imágenes que colocaban primero en libros y luego en otros soportes digitales. Estaban los conserjes o vigilantes, los directores e inspectores, los “pedagogos” (y pedagogas), especialistas en este género de tortura, y hasta alguien tenía la suerte de ser designado “ministro” superior encargado del sistema.  
Los padres pagaban por someter a sus hijos a esta tortura, pues les prometían que con ello les asegurarían un puesto de trabajo. Y aunque muchos se opusieron y lucharon contra este tipo de esclavitud, no fue sino hasta muchos años después que desapareció. Coincidió con la desaparición del término “Pedagogía” sustituido por “Paragogía” (Peeragogy). 




Los humoristas también han aplicado la ironía sobre la escuela 
como en esta viñeta de Forges, 
distribuida a título de cita. Copyright del autor y El Pais.



[1*]
Sobre “Peeragogy”, ver el libro “The Peeragogy Handbook
Recuperable desde:
http://peeragogy.org

[2*]
Margaret Mead, una famosa antropóloga, declaró: “Mi abuela quiso que yo tuviera una educación: por eso no me mandó a la escuela”. No he conseguido encontrar la fuente de la frase original, pero parece que la citó Reimer en su obra “La escuela ha muerto” en 1974. Yo la conocí a través del libro "Vídeo y Educación" de Ferrés de 1987 (reeditado más tarde en otra editorial), y lo cité en 1995. A continuación las referencias.

Reimer, E. (1974). La escuela ha muerto. Barcelona: Barral.

Ferrés, J. (1987). Vídeo y Educación. Barcelona: Edit. Laia.

Bartolomé, A. (1995). Los Ordenadores en la Enseñanza están cambiando. En AULA de Innovación Educativa, 40-41, Jl-Ag. 1995, 5-9.
Descargable en pdf desde:
https://www.researchgate.net/publication/255949362_Los_Ordenadores_en_la_Enseanza_estn_cambiando?ev=prf_pub
y como html desde
http://www.lmi.ub.edu/personal/bartolome/articuloshtml/bartolom_aula_95/

Frases similares atribuidas a diversos personajes célebres corren por ahí.
Existen diversos movimientos a favor de una educación sin escuela, a veces en contra de las legislaciones actuales que confunden “derecho a la educación” con “obligación de ir a la escuela”. Puede encontrarse información en (entre muchísimos otros sitios):
http://educacionsinescuelacolombia.wordpress.com/

Como anécdota, a mediados de los noventa recuerdo que el ministro de Educación danés no había ido a la escuela (como parodiando a Serra, nuestro ministro del ejército que no había hecho el “servicio militar”).



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