lunes, 29 de abril de 2013

El dia que todos seamos "happeados"

Ash y Pollin, dos profesores de la Universidad de Massachusetts, encargaron a sus alumnos que emularan resultados estadísticos de estudios ya publicados. Thomas Herndon, un estudiante de 28 años en camino de sacarse el doctorado, decidió trabajar con un estudio de Reinhart y Rogoff, profesores de Harvard, un trabajo que "demuestra" que con elevado déficit los países no pueden crecer. Bueno, en ese estudio se están basando quienes quieren ayudarnos a elevar el PIB aplicando tijeretazos en vez de estimulando el crecimiento, con la idea, de que esa es la solución para "crecer" (no es ironía: 1*).

Pero he aquí que, ¡oh sorpresa!, el joven estudiante descubre que los alabados y citados Reinhart y Rogoff, candidatos al Nobel de economía, y gurús de nuestros políticos, simplemente se habían "olvidado" de incluir algunos datos (Australia, Canada y Nueva Zelanda). Y para completarlo, se habían equivocado al utilizar la hoja Excel (no se rían, por favor, es cierto: completaron mal algunas fórmulas de sumas en las casillas). Evidentemente, todos los errores a favor de su teoría, que ahora se cae sin remedio.

En realidad no quiero hablar de economía (si a estas alturas alguien tiene dudas sobre lo que hay detrás, lo mejor es que se lo haga mirar).

Quiero hablar de cómo un estudiante puede poner en solfa a la "autoridad académica". Y quiero felicitar a Ash y Pollin por estimular de esa forma a sus estudiantes. Y por apoyarles. Y pensar que eso nos permite soñar que quizás todavía hay esperanza. Cuando todos los grandes "gurús" de la ciencia que se llenan la boca de "epistemologías" y otros sagrados conocimientos divinos de los que son únicos intérpretes, sean (seamos) contestados por estudiantes que no aceptan sin más la autoridad, la estudian y, bien preparados, pueden rebatirla.

Ya sé que muchos de nuestros estudiantes sueñan con resolver un trabajo copiando y pegando, con emplear el menor tiempo posible en el trabajo y con poder por fin dedicarse a algo interesante como ligar. Pero quizás la culpa es nuestra por pedirles "trabajos" en vez de "pensar".

Herndon, Ash y Pollin han publicado su trabajo y se les cita por las tres iniciales: HAP. Y ya se ha creado una expresión: "to get happed" ("ser hapeado"), es decir, que alguien te señale tus errores.


Kenneth Rogoff, en el World Economic Forum Annual Meeting Davos 2009. Word Economic Forum, bajo licencia CC en http://www.flickr.com/photos/worldeconomicforum/3488073851/
Carmen Reinhart, en el Dealing with America's Debt Overhang, 2009. New America Foundation, bajo licencia CC en http://www.flickr.com/photos/newamerica/3926576796/
Thomas Herndon, en una de sus fotos que circulan por la web pues nunca ha ido a ninguno de esos sitios. Reproducida sin indicación de autor o propiedad por la BBC. http://www.bbc.co.uk/news/magazine-22223190









(1*)
Atención, esa frase puede sonar irónica pero no lo es. Es como decir que para ayudar a un esclavo cargado con una piedra muy grande lo mejor es ponerle otra piedra encima y pensar que de esa forma llegará mejor a la cima de la pirámide. Pirámides, esclavos, trabajadores, PIB... ¿cuál es la diferencia? Siempre ha habido quien manda, quien lleva el látigo y quien acarrea piedras. Aunque ahora los nuevos dioses se llamen "Ciencias Económicas" y sus sacerdotes residan en Harvard.

(2*)
La noticia en El Pais, el 28 de abril de 2013:
http://economia.elpais.com/economia/2013/04/26/actualidad/1366984629_256082.html
Y en la BBC, 19 abril, 2013:
http://www.bbc.co.uk/news/magazine-22223190


Educación mínimamente invasiva

"Minimally Invasive Education se define como un método pedagógico que utiliza el entorno de aprendizaje para generar un adecuado nivel de motivación que inducirá el aprendizaje en grupos de niños con mínima o nula intervención de un profesor" (1*).

Educación mínimamente "invasiva"

Seguramente conocerá los experimentos de Sugata Mitra sobre la "Minimally Invasive Education", o "Educación mínimamente invasiva": los "hole in the wall" (coloca ordenadores en una calle, en la India, y deja que los chavales aprendan a utilizarlos por su cuenta, sin ayuda de adultos) (2*).



Es una vieja experiencia pero viene a cuento porque Sumata Mitra ha recibido el premio TED 2013 por "School in The Cloud". Y aunque Mitra lo aplica a la educación informática, ¿sería aplicable a todos los campos y edades?

Cursos contenido y cursos continente

Hace años escuché del Dr. Karl Steffens una clasificación de cursos con soporte tecnológico que me sorprendió: cursos "contenido" y cursos "continente". En los primeros el diseñador del curso coloca el "contenido" que los alumnos deben utilizar para conseguir los objetivos o desarrollar las competencias adecuadas. Estos contenidos pueden ser por supuesto actividades o contenidos informativos. En los cursos "continente" el diseñador sólo crea el entorno, dejando a los participantes diseñar el contenido.

Me gustaría encontrar estudios que fueran más allá de las ideas sugerentes (y premiadas) para entrar en procesos de generalización de dichas ideas (o no). Pero entretanto, mi actitud ecléctica me lleva a recordar que siempre, cualquier entorno de aprendizaje, lo primero que debería pretender, es lo que propone Mitra: que sean los estudiantes los que construyan su espacio.

¿Construir el propio PLE o la construcción social del VLE?

¿Y los PLE? Alguno podría pensar que el profesor (o como se le quiera llamar) genera un VLE ("espacio de aprendizaje virtual") que facilita que cada estudiante construya su propio PLE ("entorno de aprendizaje personal"). Algunos autores abogan por crear redes que vinculen ambos puntos de vista, OLN o Open Learning Network (3*). Quizás el OLN sería la solución, pero parece claro que para muchos estudiantes, la construcción social del espacio de aprendizaje es un elemento clave en su implicación en la formación (y su consiguiente elevado nivel de motivación, participación, etc.) aunque existen también algunos estudiantes que prefieren una línea de acción más individual.

Generar un espacio "motivador" no es nuevo. Hace un tiempo le pregunté a un catedrático si no estaríamos encontrando repetidos conceptos con 50 años de existencia y su respuesta fue:
- "NO. Cien años de existencia"
Pero lo cierto es que ministros, burócratas, administrativos, el profesorado, estudiantes y padres y madres siguen pensando, en su gran mayoría, que "enseñar" consiste en decirles a los estudiantes en voz alta que "el Sena pasa por París" y que éstos sean capaces de repetirlo.

¡Con lo divertido que es hacer agujeros en el muro!




(1*)

En el original, "Minimally Invasive Education is defined as a pedagogic method that uses the learning environment to generate an adequate level of motivation to induce learning in groups of children, with minimal, or no, intervention by a teacher."
Citado sin referencia por:
Kharbach, M.  (2013). 5 Great TED Talks for Teachers. Educational Technology and Mobile Learning (2, marzo, 2013)
http://www.educatorstechnology.com/2013/03/5-great-ted-talks-for-teachers.html?m=1


(2*)

Sobre Hole in the wall, puede leerse:

Mitra, S. (2000). Minimally Invasive Education for mass computer literacy. Paper en CRIDALA 2000 conference, Hong Kong, 21-25 June, 2000
http://www.hole-in-the-wall.com/docs/Paper01.pdf

Mitra, S. y Rana, V. (2001). Children and the Internet: Experiments with minimally invasive education in India. The British Journal of Educational Technology, 32 (2), pp 221-232.
http://hole-in-the-wall.com/docs/paper02.pdf


(3*)
Sobre la propuesta integradora de OLN leer:
Mott, J. (2010). Envisioning the Post-LMS Era: The Open Learning Network. Educase review online. http://www.educause.edu/ero/article/envisioning-post-lms-era-open-learning-network


miércoles, 24 de abril de 2013

¿Inventaron los MOOCs hace 90 años?

Susan Matt y Luke Fernandez firman un sugerente texto en The Chronicle of Higher Education (ver referencia al final). Quien se anime con el Inglés no debería dejar de leerlo pero para quien prefiera nuestra lengua, he entresacado algunos de los datos y referencias que incluye.

Recuerde leerlas pensando que se dijeron para cursos por radio, pero intente ver si encuentra semejanzas con algún fenómeno actual.

Entre 1921 y 1928 el número de receptores de radio en los Estados Unidos de América se elevó de menos de 7.000 hasta 10 millones. Y numerosas universidades exploraron la posibilidad de emitir cursos en abierto dirigidos a millones de personas. Algunas expresiones del momento:
  • "La nación se ha convertido en el nuevo campus".
  • "La Universidad del Aire, cuyo campus es el éter de la Tierra, cuya audiencia espera para aprender, aprender, aprender".
En 1922 la Universidad de Nuevo York abrió una estación de radio a traves de la cual "virtualmente podrían emitirse todos los cursos de la universidad". Otros centros que ofrecieron estos cursos abiertos y (presuntamente) con millones de destinatarios fueron Columbia, Harvard, Kansas State, Ohio State, NYU, Purdue, Tufts,  and the Universities of Akron, Arkansas, California, Florida, Hawaii, Iowa, Minnesota, Nebraska, Ohio, Wisconsin, y Utah.

Básicamente los estudiantes se matriculaban a través del correo, recibian un manual y enviaban las tareas por correo. Algunas universidades reconocían y acreditaban los cursos.

...

Progresivamente aparecen los primeros problemas:
  • Baja tasa de éxitos. Los "estudiantes" escuchaban algunas sesiones pero no lo hacían con regularidad, todas ellas.
  • Pasividad.
  • Falta de interrelación social.

...

Entre 1923 y 1940 13 instituciones ofrecieron cursos con títulos reconocidos, y 10.000 estudiantes se apuntaron. Sólo consiguieron la acreditación el 17%. El año 1940-41 sólo quedaba un curso por radio con reconocimiento acreditativo, y nadie se apuntó ese año.

Imagen de Phillipe LeConte, bajo licencia CC
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Matt, S. y Fernandez, L. (2013). Before MOOCs, 'Colleges of the Air'. En The Chronicle of Higher Education, (23 abril 2013).
http://chronicle.com/blogs/conversation/2013/04/23/before-moocs-colleges-of-the-air/?cid=wc


jueves, 18 de abril de 2013

Y es que es como el jamón


Hace un mes Jordi Adell recogía algunas ideas clave de los MOOC. Y recordé una vieja broma que siempre cuento en mis cursos. Pero antes de seguir, estoy pensando en los xMOOC (xOOC en el caso de los cursos que pretenden ser masivos pero se quedan en pobres latas de contenidos de dudosa calidad). Pero vayamos al jamón.

La historia viene de largo.

En los años sesenta llegó la televisión y algún condado norteamericano pensó que si conectaba todos sus centros por televisión, ponía una profesora (no sé por qué, pero era profesora y no profesor) de Francés y daba clase simultáneamente a muchos centros, se ahorraban un pastón (es decir, les salía más barato que contratar a muchos profesores o profesoras). Por supuesto, aquellos bustos parlantes fueron un fracaso (así les va el nivel de idiomas a los gringos, equiparable al que hay en España).

No se desanimaron. Continuaron con las máquinas automáticas de Skinner. Luego, en los ochenta, se hablaba de los ICAI (Intelligent Computer Assisted Instruction), mientras en los noventa se sugirió utilizar agentes inteligentes (léase, software informático rayano en la estupidez mental) que harían de tutores… No olvidemos los cursos generados automáticamente a partir de bases de datos y contenidos encapsulados como xml. Lo último son los MOOC (los xMOOC).

Detrás de todo esto un mismo leitmotiv: la pasta (el vil metal, el sucio dinero). Si quiero formar a MUCHOS y mantengo un paradigma vertical (la enseñanza va de arriba abajo, donde “abajo” quiere decir los estudiantes) lógicamente necesito dinero para poner algo “arriba”. Si ese algo son seres humanos (profesorado) me saldrá bastante caro, incluso si recurro a subcontratación, sub-subcontratación o directamente esclavismo aplicado a la profesión docente. En una economía de escala, tener 100.000 alumnos significará poco menos que multiplicar por 1000 los gastos de 100 alumnos.

Salvo que elimine a los profesores y profesoras. Poniendo un televisor, una máquina, un programa de autoaprendizaje inteligente o un MOOC, entonces formar a 100.000 alumnos cuesta apenas un poco más que formar a 100.

Así vamos pasando una y otra vez por esa cresta de la ola pero para caer en el vacío (sin recuperación posterior: ¿alguien habla hoy de ICAI? ). Buscando como ofrecer una formación a MUCHOS, gastando POCO (siempre en un paradigma vertical de la educación y del conocimiento).

Y ahora viene el jamón. Por fin. Es que la Educación es como el jamón. Cuando yo era pequeñito en mi casa no se comía jamón. Recuerdo mi primer bocadillo a los 13 años. Pero no había dinero para tomar jamón cada día. Hoy, todo el mundo puede comer jamón cada día… pero jamón-jamón, los ricos. Lo que podemos comer a bajo precio y a diario ha sido criado en granjas, alimentado con piensos obtenidos de desechos orgánicos de dudosa procedencia, salado y curado artificialmente en naves industriales, y conservado posteriormente gracias a los poderosos productos que la Industria Química descubre cada día. También lo llaman jamón. Pero no es jamón-jamón.

El buen jamón sigue siendo caro. Como la buena Educación.

Puede que haya que poner recursos en dinero. O puede que sea cara en términos de dedicación del profesorado, de esfuerzo de los propios protagonistas, de colaboración social… Al final, una Educación barata es como un jamón barato: no es ni Educación ni jamón.

Las instituciones y los países pueden aportar su esfuerzo y su riqueza para ofrecer un buen jamón-jamón a sus jóvenes. O también puede comprar desechos orgánicos, productos químicos, máquinas y naves industriales, y organizar sus centros con saldos y restos de feria.

Esto no es una crítica a los MOOC. Tienen su papel en un aprendizaje horizontal, donde la formalidad y la informalidad se mezclan, en una sociedad del aprendizaje en la que cada uno construye su propio espacio y sus propias redes.  Cuando se utilizan en el marco de la autoría social, democracia informativa, construcción social del conocimiento, inteligencia colectiva… Pero de eso hablaremos otro día.



En Basilé no hemos hablado de MOOCs, sino de Educación. Pero si quiere tener ideas claras actualizadas sobre los MOOC (y no le tiene pánico al Inglés) lea:
Adell, Jordi (2013). Los MOOCs, en la cresta de la ola. En Edu&tec, 19/3/2013. http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2013/03/19/los-moocs-en-la-cresta-de-la-ola/

Si no ha oído hablar de las máquinas de enseñar de Skinner, consulte la Wikipedia, aunque lamentablemente le sugeriré que mejor mire la versión en Inglés.

Para ICAI no mire la Wikipedia (ni la inglesa), en particular dado que incluso mezcla CAL y CAI con eLearning en un apartado histórico ridículo. Pero si busca el término en Google Scholar encontrará varias lecturas.

Sobre los bustos parlantes de la televisión educativa, estoy tratando de recuperar esa vieja referencia. Pero puede encontrar ideas similares en Caputo (1976) con su sueño de enseñar mineralogía a  300 alumnos (p. 40) y que le ¡vean!:
Caputo, M.G. (1976).   Le tecniche Audiovisive nell'insegnamento.  Turin, Sei.

Si quiere ver un ejemplo de creación (adaptación o personalización) de cursos al estudiante mediante sistemas inteligentes o automáticos, entre otras muchas lecturas, puede ver el modelo de Méndez y Ot (2008).
Méndez, N., Ovalle, D., Vicari, R. y Azambuja, R. (2008). Modelo inteligente generico para adaptatividad de cursos virtuales. En RENOTE : Revista novas tecnologias na educação, 6 (1).
http://www.lume.ufrgs.br/handle/10183/22894

Imagen: Charles Van den Broek: Jamon iberico de bellota (Figueras, Spain).
http://www.flickr.com/photos/charlot17/3455508828/
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jueves, 4 de abril de 2013

La clase boca abajo o la clase enlatada (flipped classroom vs. MOOCs)

Aunque no sea exactamente así, los MOOC (de los que podemos ya empezar a quitar la pretenciosa M de "masivos" al menos para algunas ofertas en nuestra lengua) me parecen un poco una clase enlatada. Es cierto que en los mejores ejemplos encontramos sistemas de interacción entre los estudiantes pero en los peores ejemplos apenas vemos algo más que unos contenidos colocados en textos y vídeos, eventualmente otros medios.

Y esos cursos me "suenan" a información guardada en lata.

Convencido que esos cursos y tantas otras propuestas tienen su marco en un contexto de sociedad del aprendizaje (diferente del que tienen los autores de algunos MOOCs), y son por tanto un recurso válido, no puedo dejar de pensar en una propuesta de "Blended Learning" (enseñanza semipresencial) que siempre me ha parecido atractiva: the "flipped classroom" o la clase invertida (la clase boca abajo).


Esta "vieja" propuesta (con más de 10 años) propone "enlatar" la transmisión de información y sacarla del aula: los alumnos pueden acceder a grabaciones en vídeo, demostraciones, textos o lo que necesiten bien en su casa o bien en espacios habilitados en el centro (bien, incluso en el aula). Pero el tiempo de clase se reserva para interactuar: alumnos con el profesor/a y entre ellos/as.

Así que quizás, algún OOC (exMOOC) se podría descuartizar, recoger los fragmentos como objetos informativos, enriquecerlos con tantos otros recuperables de la Web, estructurarlos con nuestra pequeña intervención, añadirle algún toque personal... echar a nuestros alumnos/as del aula... para que vuelvan (con muchas menos horas de clase, claro) a espacios de interacción y participación, discusión y diálogo, en la línea de la "casa de locos" de la que hablaba el otro día.

En resumen, entre una casa de locos en una clase boca abajo (bear pit at a flipped classroom) y una lata de MOOC, me quedo con la primera opción.

Si quieres leer más sobre esta opción válida para niños y niñas, jóvenes y adultos, te recomiendo "6 Steps To A Flipped Classroom" (en TeachThought):
http://www.teachthought.com/trends/flipped-classroom-trends/6-steps-to-a-flipped-classroom/

No es fácil encontrar algo en español. Esta breve entrada de Marta Merino contiene un vídeo en Spaninglis con un testimonio:
http://mmerinoru.wordpress.com/2012/04/27/the-flipped-class/

Pero creo que existen muchas más posibilidades para esta sencilla idea que, sin ser revolucionaria, aporta un pequeño estímulo a realizar un auténtico cambio educativo.



Imagen: del autor, Escola Rice, USA, 1995,
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