jueves, 22 de mayo de 2014

Y con suerte, querido Ebo, no se te habría comido el león. Sobre juegos serios y gamificación.

Imagínese la escena: un grupo de niños de la tribu fang están jugando a cazar leones. Uno hace de león. Los otros acechan. Se escoden. Los mosquitos zumban pero permanecen inmóviles. Es divertidísimo. De pronto aparece un adulto.

- ¡Alto!. Vamos a comenzar la lección de caza de hoy. Vamos a aprender a cazar leones. Tu, Ebo, como eres muy pequeño todavía harás de cebo. Te situarás en la posición 1 y esperarás sin moverte. Akatú se encargará de rodear al león. Debe permanecer escondido en la posición 2. No debéis moveros hasta que dé la señal…

Al cabo de 10 minutos vemos a Ebo, aburrido, rodeado de mosquitos, pero eso sí, aprendiendo a cazar leones. Había llegado el maestro (y podemos imaginar escenas similares con niñas o con niños y niñas).

Ebo consiguió alcanzar el nivel “proficiency” de matar leones. No pudo disfrutarlo pues se lo comió un león que no había ido a clases con su profesor y decidió saltarse alguna regla. Es lo que tiene la escuela: tiene los objetivos muy claros, diseña un currículum gracias a expertos en cazar leones que ostentan brillantes títulos, se utilizan libros (o webs) llenas de numerosos dibujos tremendamente “didácticos”… Lamentablemente, me han dicho que los leones hacen cola a la puerta de la escuela para comerse a los alumnos y alumnas. Comenzando por los más brillantes.

Y es que, lamentablemente, llegaron los profesores-formadores-educadores… y decidieron que aprender era algo demasiado serio para dejarlo en manos de una actividad divertida como el juego. Aún hoy, cuando se habla de juegos que permiten desarrollar importantes competencias, que se utilizan para aprender, hemos inventado una expresión de significado discutible (si no cínico): "serious games". Desde que Abt (1970) definió los juegos serios confundiendo “competición” con “juego” hemos creído que la clave del juego es la lucha “contra” algo o alguien, cuando la clave es la diversión. Y las reglas… para saltárselas a veces, claro.

Hablar de juegos serios no es nuevo. En la traducción de “Una disertación sobre la Retórica” de Aristóteles (Daniel Crimmin, 1812) podemos leer que hasta los juegos más serios son agradables. Así que la clave es: son agradables (hasta los “serios”).

Hace unos años, en una reunión de proyectos europeos, una "experta" italiana presentaba su "juego educativo". En un momento dado explicó:
- "Bueno, no es muy atractivo pero lo importante es que sea educativo".

Evidentemente esta señora había cometido un error gramatical: había confundido el adjetivo con el sustantivo. En un “juego educativo” el sustantivo es el “juego” mientras que “educativo” es un adjetivo que califica al “juego” pero que no puede alterar su esencia. Primero ha de ser “juego”, es decir, divertido. Además debe educar. Sólo además.

Recuerdo un proyecto europeo a finales de los noventa en el que habíamos preparado un juego de piratas que permitía estudiar matemáticas. Un "experto" evaluador de la Comisión europea nos preguntó:
- "¿Cuál es el fundamento pedagógico de que un niño pueda perder?"
Evidentemente, la gracia de un juego es que se puede perder. Creo que aquel evaluador nunca había jugado.

Otra reflexión. Está de moda la "gamificación" (de "games", juegos en Inglés), y con ella vienen los badges/insignias y de nuevo parece que la clave sea la competición, sea con otros o consigo mismo. Lo dicen sin recato: “es el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas” (1*).

Pues va a ser que no. Va a ser que lo importante de un juego es que sea divertido. Y nos lleva a una conclusión muy importante: Va a ser que lo importante de un proceso de aprendizaje es que sea divertido. No se trata de añadir “premios” (como siempre se ha hecho), competiciones, remuneraciones en puntos o cualquiera de esos recursos con los que pretenden ahora “gamificar” el aprendizaje. Se trata de que el propio aprendizaje sea divertido. Y eso es algo natural cuando el aprendizaje responde a las necesidades y objetivos de los alumnos, y pierde el carácter obligatorio, dirigido, “serio”, estructurado…

Es decir, cuando aprender es un juego.

(Y entonces, quizás querido Ebo, no se te habría comido el león)




Abt, C. (1970). Serious Games. New York: Viking Press.

Crimmin. D. (1812). A dissertation on Rethoric, translated from the Greek of Aristotle. London: Stockdale.
http://books.google.es/books?id=92sMAAAAYAAJ&pg=PA127&dq=%22serious+games%22&hl=es&sa=X&ei=sql9U4_1IaSt0QXVm4G4CQ&redir_esc=y#v=onepage&q=%22serious%20games%22&f=false

(1*) http://www.gamificacion.com/que-es-la-gamificacion

Imágenes:

Francesco Tonucci ha tratado muchas veces este tema. Esta viñeta está reproducido desde "El Molino de Cienta”, en:
http://elmolinodecienta.blogspot.com.es/2011/02/francesco-tonucci-frato-con-ojos-de.html

Pero me encanta más esta otra:


Tomada de la web de la Escola Bressol catalana a Paris, en:
http://bressolcatalanaparis.blogspot.com.es/p/blog-page.html


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