viernes, 13 de junio de 2014

BYOD versus 1:1. Eficiencia, igualdad, competencia digital.

Todavía hoy algunos insisten en dotar a los centros educativos de aulas de ordenadores. En algunos sitios estas aulas incluyen computadores portátiles. Esta solución es un atentado directo a la inteligencia de quienes diseñaron ordenadores tanto como a la de quienes los utilizan (1*):

  • Todos los alumnos deben desplazarse a un sitio para utilizar el ordenador.
  • Todos los alumnos deben realizar las mismas tareas (muchas veces) y emplear el mismo tiempo.
  • La escuela se carga con la pesada carga del mantenimiento de estos equipos.

Es una solución que provoca una neurosis en unos equipos que poseen el privilegio de ser los únicos que fueron bautizados con la palabra "personal". Mientras que nadie discute que el teléfono celular es "personal", muchos siguen creyendo que el "computador personal" ("PC") es un equipo público y compartido.

En todo caso resulta complicado generar agrupamientos flexibles de estudiantes, trasladar la actividad fuera del aula, integrar el uso de computadores con otras actividades, etc.

Existe a veces un simulacro de personalización del entorno al utilizar usuarios o mediante recursos tipo Google Drive.
Digamos que resulta poco eficiente (costo elevado junto a frecuentes limitaciones a profesores/as y estudiantes) y desarrolla un bajo nivel de competencia digital en el estudiante (no configura su equipo, no suele poder instalar aplicaciones, no lo repara o lo mantiene…).

Frente a esta opción, cada vez más centros se inclinan por la opción de que cada estudiante pueda tener su propio dispositivo, generalmente móvil, personal. Ahora mejoramos el desarrollo de la competencia digital pero nos planteamos si es eficiente y es igualitario. Existen dos planteamientos.


BYOD ("Bring Your Own Device", "Traiga su propio equipo") apuesta porque cada estudiante aporte su propio dispositivo móvil, tableta, ordenador, o el que sea. El nivel de competencia digital que se desarrolla es muy elevado, y ganamos en costo y, muchas veces, en opciones educativas fuera del aula. Pero evidentemente plantea un problema en términos de igualdad a causa de las diferencias económicas entre estudiantes.

1:1 (Uno a uno) pretende proporcionar a cada estudiante su propio equipo. Quizás el programa más conocido sea el OPML (One Laptop per children) de Negroponte. No sé si podríamos incluir aquí los programas que dotan de un ordenador a cada estudiante (o cada dos) pero fijos en aulas del centro. En ese caso perderíamos algunas de las características más interesantes en relación a un aprendizaje ubicuo, trabajo flexible en grupo, etc. En todo caso es obvio que es una solución más igualitaria y que soluciona el problema de las diferencias entre plataformas (todos tienen el mismo equipo y quizás modelo ósea que las mismas aplicaciones funcionan igual en todos los equipos).

Si estuviese en una escuela seguramente buscaría la solución más adecuada en función de los estudiantes y las posibilidades que el entorno y nuestra imaginación (la de mis alumnos y la mía) nos proporcionase.

En mi situación actual, en la Universidad, me decanto claramente por la opción BYOD. Llevo varios años aplicándola. La inversión necesaria por cada estudiante es mínima comparada con la inversión que les supone estudiar cuatro años (tanto en términos de costos directos como de salarios que dejan de percibir) y puede representar ahorros muy superiores en gastos como papel o libros, sin contar con la notable potenciación de su trabajo intelectual.

No suele haber problemas en el aula pues fomentamos la solidaridad y el trabajo en grupo o la ayuda entre compañeros en una disposición flexible del espacio. Por supuesto, pueden utilizar sistemas de mensajería: de ese modo no cuchichean, les permite trabajar en grupo de modo más efectivo, y si, finalmente los resultados del fútbol son más interesantes que lo que estamos haciendo en clase quizás es que lo que estamos haciendo tampoco vale mucho la pena.

Tampoco suele haber problemas fuera del aula: hoy existen muchas otras opciones complementarias y muchas oportunidades para hacerse con equipos fijos sin costo.

Cada situación requiere una solución diferente y específica. Pero compartir estas experiencias puede ser enriquecedor.



1*
Comprendo que este tema debería estar superado y así lo escribí hace veinte años pero sigo viendo a esos pobres estudiantes aburriéndose en aulas de ordenadores compartidas y a sus profesores creyendo que están educándoles. Para muchos los ordenadores siguen siendo esos "cuadradotes y grandes y pesados cacharros".
Bartolomé, Antonio R. (1995). Los Ordenadores en la Enseñanza están cambiando. En AULA de Innovación Educativa, 40-41, 5-9.
Recuperable también desde:
http://www.lmi.ub.es/personal/bartolome/articuloshtml/bartolom_aula_95/index.html

Imagen:
https://www.flickr.com/photos/ukoln/4389301245/sizes/m/
Por Ukoln,

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