lunes, 25 de agosto de 2014

Si teme los terremotos, no intente ser maestro

Según Elizabeth Green (1*) sólo podemos comparar a los maestros con los médicos cuando éstos atienden en una sala de emergencia en una situación de desastre natural. En un terremoto, vamos. Y eso porque en condiciones normales un médico recibe a una sola persona a la vez (no a 30), y además ese paciente generalmente ha ido allí porque deseaba su ayuda (lo que pocos maestros pueden decir de todos sus alumnos).

Nunca me lo había planteado así, pero recordando la época en que fui profesor con niños pequeños y con adolescentes creo que la imagen es bastante aproximada a la realidad.

Lo que más me interesó es la importancia que Green da a la formación en la práctica: discutiendo entre maestros cómo se puede enseñar mejor algo, comparando su forma de trabajar, leyendo y reflexionando. Bueno, esto es algo no precisamente presente en muchas de nuestras instituciones, ni las que forman a los maestros ni en las que trabajan.

Y hay un aspecto que afecta especialmente a este blog que habla de tecnologías. En los años sesenta en España mirábamos atónitos cómo Stanford se podía permitir utilizar la microenseñanza (microteaching) para preparar a los maestros y decíamos:
- ¡Ojalá tuviéramos aquí dinero para filmar a los alumnos en un ejemplo de clase práctica para que se autoobservaran!

Y han pasado los años. Llegó el vídeo, el vídeo ligero, el ultraligero, y el vídeo en cualquier bolsillo. Ahora tenemos la oportunidad de grabarnos dando clase, tanto los futuros maestros como los maestros en ejercicio. Y comentar esas grabaciones y discutir qué podía mejorarse y cómo.

Lo hacen los deportistas y lo hacen los actores. En Brasil, las selecciones tenían un portero preparado entrenado exclusivamente para parar penaltis. Y eso a base de observar cientos de veces a los delanteros de los otros países.

Pero nosotros, no. Preferimos gastar dinero en pizarras digitales interactivas o en complejos sistemas de aprendizaje adaptativo, en tecnologías incipientes o en tecnologías directamente inútiles (todas en general demasiado caras). Y nos olvidamos del vulgar vídeo (incluso en un teléfono móvil) y la autoobservación (mejor, en grupo) que está al alcance de todos y que, más importante todavía, nos ayudará a mejorar nuestras clases.

Ya sé, también están nuestros miedos, recelos frente a los colegas (a veces, justificados), inercia… Pero sobre todo sigue estando nuestra presunción de que no necesitamos observarnos para saber qué hacemos bien.

¡Atrévase a grabarse en clase y analizarse con sus compañeros y compañeras!. A fin de cuentas, si es maestro quiere decir que no le tiene miedo a los terremotos.


(1*)
Esta entrada recoge las opiniones expresadas en la entrevista que hace Libby Nelson a Elizabeth Green, a raíz de la publicación de su libro “Preparando un mejor profesor” (Building a Better Teacher):
“Why teachers have a tougher job than doctors”, en Vox, 4/8/2014
http://www.vox.com/2014/8/4/5959389/building-better-teacher-elizabeth-green-japan-teaching-math

Imagen:
Bartolomé, A. (2012). Efectos del terremoto en Christchurch, Nueva Zelanda.
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