miércoles, 28 de octubre de 2015

La web 4.0. La Web ubicua

¿Un paso más?

No podía faltar. Si existía la Web, la Web 2.0, la 3.0… debía llegar la 4.0.

Las sagas responden a veces a una falta de creatividad, tanto como al deseo de beneficiarse de los que nos precedieron. Así que la pregunta es: ¿existe una web 4.0?

Si buscamos definiciones por Internet encontraremos de todo. Ésta es mi aportación:

La Web, la primera, la buena, encerraba en sí misma mucho (¿todo?) de lo que ha ido viniendo después. Pero en gran medida fue un salto tan grande que de ella sólo conocimos su capacidad de unificar en un espacio de comunicación lo que estaba disperso. Hay que decir que la Web 1.0 fue una gran solución para hacer frente al exceso de información almacenada durante siglos. Pero también generó más información todavía.

La Web 2.0 se caracterizó (O’Reilly dixit) por hacer de ella la plataforma. Todo estaba en la Web y de ahí se deducía todo lo demás. Pero la Web 2.0 superó al mismo O’Reilly y su definición, siendo de hecho identificada con una de sus consecuencias: la Web social. Y es que cuando todo está en la plataforma pasa como cuando todas las tiendas estaban en el mercado: allí nos encontrábamos todos. Y entre todos hemos hecho, en la Web 2.0, cosas que ni imaginábamos. Por ejemplo, desarrollar una inteligencia colectiva o ser creadores sociales. Entre todos podemos hacer frente a la ya demasiada información disponible (marcadores sociales por ejemplo) pero, ay, creando colectivamente, también seguimos incrementando más la información disponible. Y el conocimiento, claro.

La Web 3.0 reconozco que nunca me gustó. Pero parece una buena solución: ¡pidamos ayuda a las máquinas!. Se trata de que sean ellas las que hagan frente a esas “toneladas” de información para facilitarnos los resultados que necesitamos. Eso implicaba que debía trabajar con significados más que con palabras. Aparece la Web semántica que muchos no quieren identificar con la Web 3.0 pero que va de la mano. Lo que no me gusta es que para todo esto necesitamos máquinas inteligentes y por ahora no pasan de ser algo menos que listillas.

Pero la realidad es que, mucho o poco, algo van haciendo y ahora tenemos un nuevo problema: cómo acceder a esa información seleccionada (sea por máquinas, sea social) en cualquier momento, en cualquier lugar. La realidad aumentada es una de las soluciones: mezclar el mundo real y toda esa información que conforma el mundo virtual. Pero para eso necesitamos que la Web esté en todas partes: será la Web ubicua. Y claro, le toca el número 4: la Web 4.0.

Los educadores, siempre tan amantes de la ley de martillo de Chadwick, ya estamos pensando en cómo utilizar esos nuevos juguetes en la Educación. ¡A por ellos!

¿Un paso más? ¿Un paso adelante?

Personalmente creo que sí. Que durante unos años vamos a jugar de modo incontrolado y cometeremos muchos errores, pero que esto nos servirá para avanzar y para aprender a gestionar ese monstruo que nos acecha: una información y un conocimiento cada vez mayor.

Pues sí (espero): un paso más.



Dada la gran cantidad de información que hay en la web sobre cualquiera de ellas, no incluyo ninguna referencia para esta simplificada pero, espero, clarificadora entrada.
IMAGEN
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1 comentario:

  1. Colega Basilé, magistral explicación en brevisimo espacio sobre ese fenómeno que parece ser la extensión máxima de las posibilidades naturales del homo, gracias.
    René

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