lunes, 19 de octubre de 2015

Profesores universitarios en el paro

¿Por culpa de los MOOC? ¿Quién lo iba a decir? 

Acabo de leer el texto de Antonio Cabrales “¿Cuánto nos queda a los profesores de universidad para ir a la cola del paro?”. Es interesante y lo fundamenta. Y además creo que tiene razón: los profesores universitarios serán sustituidos por máquinas… pero sólo los profesores universitarios que puedan ser sustituidos por máquinas. O, de otra forma, sólo aquellos que hacen de “enseñar” algo que puede ser hecho mejor por una máquina.

Y es que el modelo de profesor o profesora que refleja Cabrales es el de siempre, el de la televisión y las películas (con pocas excepciones), el señor o señora que se pone a hablar delante de los estudiantes. Aunque el texto habla de “tutorización”, el modelo que muestra no es el del facilitador/tutor/orientador… sino el de profesor que explica y, eso sí, aclara dudas.

Cita un ejemplo en su texto: 350 estudiantes, 350 buenos alumnos que contestan a los formularios en línea durante la clase o que participan en esas largas sesiones de 2 horas que siguen atentamente. Pero en serio, en 120 minutos, ¿cuánto tiempo tuvieron los estudiantes para hablar (descontando la explicación y las respuestas del profesor)? ¿cuántos estudiantes hablaron? Digamos que preguntaron o respondieron 5 ó 10 con 1 ó 2 minutos cada uno (y ya es optimismo).

Eso quiere decir que en el mejor de los casos, el 97% o el 99% se limitaron a escuchar pasivamente. Y si respondieron a un formulario en línea, ¿recibieron una respuesta personal del profesor? Porque desde luego no veo mucha diferencia con escribir a una máquina sin necesidad de profesor.

Pero volvamos a los alumnos activos, esos que se levantaron y hablaron en el grupo durante ¿60 segundos? (porque si hablaron 5 minutos ya sólo queda tiempo para un par más). ¿Pudieron decir algo con sentido? ¿Llegaron a expresar una idea compleja? ¿Se sintieron frustrados por no haber podido decir bien lo que pensaban y sabían?

Mire, de verdad, para profesores “largando” durante horas a grupos de 100 (o 350) alumnos, pues igual resulta que los MOOC sirven de algo al final. ¿Quién lo iba a decir?


(1*)
Recomiendo leer directamente el texto de Cabrales, con el que no me identifico en su totalidad, pero que incluye algunas referencias de interés.

Imagen:
UNIA: Experto universitario…
Distribuida bajo licencia CC


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