domingo, 28 de agosto de 2016

El mito de las TIC y su uso en las escuelas

Todo el mundo habla de las TIC, de alfabetización digital, y de todo eso. Los gobiernos invierten grandes sumas en colocar pizarras digitales, ordenadores o tabletas en las aulas. Cada día podemos leer nuevas experiencias maravillosas sobre usos geniales de la tecnología para educar. Y nuestro vocabulario se enriquece con nuevos y sugerentes términos como gamificación, adaptativo, realidad aumentada, aprendizaje móvil, etc. etc. etc.

¿Pero hay algo de verdad en todo eso? ¿Qué está pasando en las aulas?

Ludwig van Boekhuizen, de AdvancED Research, ha publicado un informe de investigación devastador (1*). El informe se basa en 142.606 observaciones, cada una de una duración mínima de 20 minutos, realizadas por observadores entrenados, en escuelas con niños entre 6 y 12 años, en 12 países, incluyendo Estados Unidos (2*).

Como el estudio está en Inglés, voy a resumir los resultados: En más de la mitad de las aulas no hubo evidencias de que los alumnos utilizaran tecnologías para trabajar con la información.  Los resultados son peores si hablamos de investigar o crear: sólo en 1 de cada 3 aulas se observó al menos alguna evidencia de ese uso.

Estos son los datos.

Utiliza herramientas digitales o tecnologías para buscar, evaluar o utilizar información para el aprendizaje

Valoración
n
%
No se observa
75.088
52,7
Se observa de alguna forma
16.140
11,3
Se muestra evidente
22.614
15,9
Es muy evidente
28.743
20,2
Total
142.606
100,0

Utiliza herramientas digitales o tecnologías para investigar, resolver problemas y/o crear trabajos originales para el aprendizaje

Valoración
n
%
No se observa
90.241
63,3
Se observa de alguna forma
12.531
8,8
Se muestra evidente
16.993
11,9
Es muy evidente
22.821
16,0
Total
142.586
100,0

Utiliza herramientas digitales o tecnologías para comunicarse y trabajar de modo colaborativo para aprender

Valoración
n
%
No se observa
92.190
64,6
Se observa de alguna forma
13.672
9,6
Se muestra evidente
16.916
11,9
Es muy evidente
19.807
13,9
Total
142.585
100,0

Así que cuando oiga sorprendido que los alumnos digitales utilizan las tecnologías para jugar y no para estudiar, no se sorprenda: es lo que ven en la escuela.

Y es que, digan lo que digan los informes gubernamentales, es lo que tienen los mitos y los sueños, que los “sueños, sueños son”.



(1*)
A pesar de que carece de fecha de publicación, no ha sido publicado por ninguna revista (es una publicación de la misma empresa que lo ha hecho) y faltan datos de cómo se ha hecho, algunos datos que incluyen permiten darle un elevado nivel de credibilidad. Asumiendo que el estudio es de este año, podemos citarlo como:
Broekhuizen, L. (2016). The Paradox of Classroom Technology: Despite Proliferation and Access, Students Not Using Technology for Learning. AdvancED Research.
http://www.advanc-ed.org/sites/default/files/AdvancED_eleot_Classroom_Tech_Report.pdf

(2*)
Se trata de la aplicación de un instrumento de valoración de entornos de aprendizaje que analiza múltiples aspectos del aprendizaje y de las actividades en el aula (30 ítems) entre ellos, algunos relacionados con el uso de tecnologías, y que son a los que se refiere este estudio.
En cada ítem se valora si es muy evidente, evidente, algo evidente o no observado.
El instrumento de análisis se denomina “Effective Learning Environments Observation Tool (ELEOT)”. Se trata de una empresa de investigación educativa y no una institución, no es abierta e incluye pagos por suscripción.
Información sobre esta herramienta en:
https://www.advanc-ed.org/eproveeleot/

Y puede encontrar resultados completos del año 2012 en:
http://www.advanc-ed.org/sites/default/files/mobile_apps/eleot/eleot_wp.pdf



IMAGEN
CeDec: Explicando para toda la clase.
https://www.flickr.com/photos/70768379@N05/7094131665
Distribuida bajo licencia CC




martes, 16 de agosto de 2016

Grados abiertos: de cómo sobrevive la Educación en un universo de normas.

Hace unos días El País publicó esta noticia:
Qué estudiar cuando te gusta todo
Llegan a España los grados abiertos, que permiten cursar asignaturas de cualquier especialidad

La noticia nos habla de una propuesta de carrera universitaria en la que los estudiantes pueden elegir todas las asignaturas. La propuesta está limitada a 22 alumnos en la Universidad Pompeu Fabra, una experiencia en Lengua y Literatura en la Autónoma y otra experiencia similar en la Universidad Carlos III (1*).

Pero no es cierto, los grados abiertos no llegan ahora a España pues, y prescindiendo de las propuestas anteriores a 1939, el plan Maluquer (1969) ofrecía a los 4000 alumnos de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona la posibilidad de escoger libremente todas las asignaturas de su carrera universitaria. Se basaba en una clasificación entre materias más básicas o más especializadas (A, B y C) y una restricción a escoger 10 materias tipo A y 5 B (o A) durante los primeros tres años (2*).

El final de los sesenta fue una época convulsa en la universidad española, pero también tremendamente rica en propuestas, como el plan de formación del profesorado del año 1967, en el que los estudiantes de último curso dedicaban la mitad de la jornada a trabajar en centros públicos cobrando la mitad del sueldo base, y en el que los estudiantes con calificación media superior a notable obtenían  automáticamente un contrato para trabajar en la Escuela Pública.

Otro ejemplo: en la Educación General Básica, el contenido de materias como las Ciencias Sociales lo podía decidir el centro o el profesor. La Ley General de Educación se limitaba a sugerir dos propuestas (A y B) que los profesores podían aceptar o no.

Como puede verse, todo muy lejos de las rígidas y uniformadoras tendencias de la universidad “de Bolonia”, o de unos planes de estudio que se terminan cuando el alumno deja la institución, o de esas batallas entre autoridades estatales o autonómicas para ver quien puede imponer a maestros y alumnos el contenido de los programas docentes.

Administrativos, burócratas de toda pelambre, desde Bruselas a Barcelona pasando por Madrid, pretenden decidir qué deben enseñar los profesores y profesoras, y cómo deben hacerlo. No importa que la mayoría de estos tecnócratas de tres al cuarto nunca hayan pisado un aula, que los estudios en los que dicen basarse estén desacreditados o sean poco fiables, ni siquiera que demuestren una incapacidad absoluta para leer con un mínimo de rigor intelectual los resultados de investigaciones educativas.

Por suerte en este país, desde hace años, los maestros y maestras aprendieron a sortear los obstáculos que gobernantes, políticos y técnicos colocan a diario en su camino.



(1*)

(2*)
Puede encontrarse una descripción muy completa del plan Maluquer y de la universidad de la época en:
Gracia Alonso, Francisco (2013). Joan Maluquer de Motes, gestor universitario. El Plan Maluquer y la renovación de los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Revista d'Aquelogia de Ponent, 23, 323-341.

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Joan Maluquer de Motes,
Cortesía de la Universitat de Lleida


martes, 9 de agosto de 2016

Cuatro reglas breves y claras para enseñar mejor

Pues, sí, después de estudiar a fondo décadas de investigación sobre enseñanza y aprendizaje, creo que estas cuatro indicaciones de Ethan Edwards (1*) pueden funcionar como un resumen perfecto, o casi.

  • Motive a sus estudiantes
  • Proponga retos significativos (y que lleven a la acción)
  • Relacione los problemas con el mundo real
  • Adáptese a las diferencias individuales


La pregunta inmediata es: y ¿cómo?, por ejemplo, ¿cómo motivar a los estudiantes?

Bueno, pues esa es la razón por la que, a pesar de las ilusiones que se hacen autoridades y gestores educativos, sigue siendo necesario tener maestros y maestras. Porque un buen educador, una buena profesora, sabe cómo motivar y lo hará de forma diferente, no basándose en reglas fijas sino a partir de un análisis holístico de la situación. Cuando daba clase a alumnos de 14 y 15 años motivé a uno retándolo a una carrera en bicicleta (que sabía que ganaría él), a un grupo de estudiantes de mecanografía que sufrían las consecuencias de un verano inactivo ofreciéndoles un aprobado general si entre todos encontrábamos una solución a su problema. Con un grupo de niños y niñas de 11 años las matemáticas entraban con ayuda de dibujos en la pizarra. Imágenes, canciones, participación, ejemplos de la vida real, … cualquier cosa puede servir pero sólo unas pocas funcionarán.

Los buenos maestros y maestras saben cómo motivar, y también cuándo no es posible. En ocasiones aciertan y a veces fracasan. Aprenden de sus fracasos. Aprenden de sus experiencias y de quienes les dieron clase a ellos. Quizás no sean la mayoría de la profesión o quizás sí. Pero a veces basta recibir sus clases un año, un solo curso, y nos cambiará la vida.

Lea la entrada de Edwards si desea más información. La literatura educativa ha tratado todos estos conceptos ampliamente. Buen verano.




(1*)


IMAGEN
Bastique: Magic wand icon.
Distribuida bajo una licencia de dominio público

lunes, 8 de agosto de 2016

La primera web cumple 25 años

La historia comenzó en el CERN, en marzo de 1989: Berners-Lee y Cailliau envían un e-mail a varios colegas presentando un proyecto de hipertexto global (1*): su objetivo era facilitar la consulta de documentos y comunicación entre diferentes oficinas del CERN sin afectar al modo como trabajaba el personal.

En la Navidad de 1990 experimentaron el primer browser (ya era accesible a través de terminales convencionales). Como curiosidad, el navegador funcionaba sobre un NeXT, aquel cacharrito caro y negro de Steve Jobs. Pero seguían siendo pruebas internas. Habría todavía que esperar un tanto a que se creara el Mosaic en el NCSA.

Y el bebito nació por fin en Agosto de 1991. Entre el 6 y el 22 de ese mes diversos ficheros fueron puestos en abierto en la Red. Digamos que el día 6 asomó su cabecita.  Así que anteayer celebrábamos 25 años de su nacimiento.

Otros bebés nacían por esas fechas. Proyectos similares como el de la Universidad de Granz eran presentados en 1991 en EdMedia’91. Pero, sólo uno sobrevivió. Y ¡cómo ha crecido!.

Ese, el primer sitio web, sigue estando disponible aunque, claro, no esperen vídeo, imágenes o fanfarrias. Era lo que había y emociona poder seguir accediendo a él (2*).

¡Feliz cumpleaños!, arañita (3*).





(1*)
Se puede leer el correo con el proyecto en: “WorldWideWeb: Proposal for a HyperText Project”
http://info.cern.ch/hypertext/WWW/Proposal.html

(2*)
El primer sitio web:
http://info.cern.ch/hypertext/WWW/TheProject.html

(3*)
Seguro que todos lo saben pero por si acaso, “web” es una forma reducida de referirse al “World Wide Web”, el proyecto de Berner-Lee y Cailliau. Y la traducción literal sería: telaraña del ancho mundo.

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Aidalova: Paster de cumpleaños.
Distribuida bajo licencia CC en:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pastel_de_cumpleaños.png



domingo, 7 de agosto de 2016

Blockchains: ¿Una revolución que está llegando a la Educación?


Pero ¿qué es eso de los blockchains? (1*).

Blockchain (o “cadena de bloques”) es una tecnología que da soporte a la conocida moneda bitcoin. Es un registro contable de transacciones con unas características muy especiales. Cada usuario que realiza una transacción mediante esta tecnología guarda una copia de esa transacción.

Pero, y ahora comienzan las novedades, la anotación de cada transacción recoge una copia de todas las transacciones.  Así que todos los nodos de la red conservan copia de todas las transacciones. Esto se llama consenso distribuido: no es que no haya un centro en la red, sino que la red funciona de modo distribuido.

Este mecanismo le da una gran seguridad frente a los intentos de manipulación: si alguien intentara modificar un registro anterior debería conseguir que el cambio se registrara en tal cantidad de nodos que es prácticamente imposible conseguirlo.

Dos dudas inmediatas suelen ser: ¿entonces todos conocen el contenido de todas las transacciones? Y otra: ¿pero eso ocupará mucho espacio?

Respecto al primer problema, el caso es que se guarda una copia encriptada: poseemos un registro pero no podemos leerlo. Y creo que debe ser bastante seguro cuando se está utilizando bitcoin para transacciones ilegales a pesar de ser de acceso público y libre.

Y respecto al segundo problema, conviene recordar que estamos trabajando con anotaciones contables que ocupan realmente poco espacio por comparación por ejemplo con un minuto de vídeo o una foto.

Un último concepto a tener presente: los “Smart contracts” o contratos inteligentes. Reconozco que se me ponen los pelos de punta cada vez que se quiere atribuir inteligencia a cosas que difícilmente pueden tenerla. Así que prefiero la traducción de “contratos brillantes” aunque no sea tan correcta. Bueno, al grano: los contratos inteligentes son pequeños contratos que quedan registrados mediante una “blockchain”.  Evidentemente, el contenido en sí mismo de los contratos está encriptado, pero ese contenido encriptado está garantizado por cientos o miles de nodos de la red.

¿Y qué tiene que ver esto con la Educación?

La tecnología Blockchains está siendo utilizada en el ámbito financiero pero no es sorprendente que también haya comenzado a utilizarse en Educación. Tanto en este campo como en sanidad existe un problema importante: la necesidad de poseer un historial de los usuarios (estudiantes o enfermos) que faciliten la tarea al profesional que un día debe comenzar a atenderles. Pero esa información debe ser conservada con un elevado grado de fiabilidad y de seguridad: no debe poder ser adulterada y tampoco debe ser de fácil acceso a personas ajenas (¿se imaginan como se frotarían las manos algunas empresas proveedoras de servicios de salud si pudiesen acceder a esa información para seleccionar sus clientes?).

En Educación, podría convertirse en un “suplemento europeo al título” de Bolonia, pero con carácter universal y infinitamente más detallado: todos los aprendizajes, aciertos y errores, caminos escogidos o seguidos por el estudiante, registrados y conservados. Cuando llega a un centro o nivel educativo nuevo esta información le permitiría organizar un itinerario más personal.

Y en el día a día, en el seguimiento personalizado del aprendizaje, este registro podría ayudarle a ir avanzando de un modo individualizado y personal.

KnowledgeWorks es una de las primeras empresas que trata de ofrecer servicios personalizados a los estudiantes utilizando las tecnologías de Blockchains y los Smartcontracts (2*). Una visión bastante completa de sus planteamientos puedes descargarse en la red (3*).

En la Open University también se están planteando como utilizar esta tecnología, creando junto al uso de badges una especie de portafolios del alumno (4*). El concepto lo explica Geraldine Yip en “Investigating the potential of blockchains” (5*).

Blockchain es una tecnología interesante siempre que no pensemos que va a solucionar todos los problemas educativos (ni siquiera muchos). Y un bonito campo de trabajo para la investigación educativa.



(1*)
Bit2me es un blog especializado en el tema y muy clarificador. La siguiente entrada explica los conceptos básicos de forma breve y atractiva:
¿Qué es la Cadena de Bloques (Blockchain)?

(2*)

(3*)

(4*)

(5*)

IMAGEN:
Naobim. Distribuida bajo licencia CC
https://pixabay.com/es/cadena-articulada-red-tecnolog%C3%ADa-1224025/